
Con la bioenergética y sus ejercicios, se puede ayudar a la persona a conocerse mejor y poder sobrellevar las cargas diarias con más serenidad o más energía dependiendo de lo que requiera. Pero teniendo en cuenta que en ningún momento se habla de control, sino de equilibrio. No se enseña a la persona a tener todo bajo control, sino que lo que se permite en este espacio, es la espontaneidad del cuerpo y su emoción, a comprender lo que siente el cuerpo y a expresarlo con libertad.
Para ello, los ejercicios de bioenergética se centran en los siguientes puntos:
1. Hacer contacto con la realidad: para esto se comienza trabajando los pies y las piernas, el modo de pisar y de caminar, que las piernas sean el sostén del cuerpo, lo que en bioenergética se llama “grounding”.
2. El contacto con mi cuerpo y la autopercepción.
3. La motilidad, y el descubrimiento de cuáles son mis rigideces corporales y cómo trabajarlas de forma consciente.
4. La respiración libre y abierta para que fluya por todo el cuerpo.
5. Hacer contacto con las emociones y asociarlas a las sensaciones que siento en el cuerpo.
6. La carga y descarga energética, la autoexpresión, buscando el equilibrio.
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